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No tengo mayor gozo

No tengo mayor gozo.

 

Arco irisSon los verdaderos hijos los que defienden la casa del Padre y Heredan su patrimonio.

“4No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad” (3 Jn 1:4).

El Apóstol Juan tenía un celo especial por la familia del Señor. Recordemos que se nos dice que era amado, y fue quien se recostó en el hombro del Señor Jesús y a qué éste le confió a su madre María cuando estaba en la cruz.

 “23Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús. 24A éste, pues, hizo señas Simón Pedro, para que preguntase quién era aquel de quien hablaba. 25El entonces, recostado cerca del pecho de Jesús, le dijo: Señor, ¿quién es?” (Jn 13:23-25).

“26Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo.27Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa” (Jn 19:26).

Si bien el Evangelio según Juan, es una revelación de tremenda inspiración acerca de la comunión que deberíamos todos tener con Dios el Padre. En sus cartas, especialmente la primera es de carácter familiar dirigida por el Padre a sus hijitos. Que con la posible excepción del Cantar de los Cantares de Salomón, esta epístola es el mas íntimo de todos los escritos divinamente inspirados. El pecado del creyente se lo trata como la ofensa de un hijo contra su padre, “como un asunto de carácter puramente familiar”. Es que si nos sentimos familia de Dios, nunca vamos a ir en contra de su voluntad o pensamiento.

El Apóstol, por otra parte, no enfocaba su “mayor gozo” en una respuesta personal, en la solución de algún problema, inclusive en su libertad, ya que el mismo tenía que sufrir persecución. Sino que por el contrario, basaba todo su deleite en complacer a su Padre, que era el dar a luz hijos que pudieran permanecer en la verdad.

Le animo en este día a buscar esa clase alta de satisfacción, y llevando muchos hijos obedientes a su presencia, para que haciendo así, pueda también gozar de la recompensa Divina.

Con mi amor en Cristo Jesús,

Profeta,

Graciela M.

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En la Genética Celestial está la bendición.

No es nuestra disposición de alcanzar el éxito lo que lo produce, sino los obstáculos surgidos por nuestra disposición, al ser resueltos por aquella.

“27Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.28Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra” (Gen 1:27-28).

En este verso bíblico tenemos todo el desarrollo del ser humano. Su procedencia, capacidad y propósito. Ninguno de nosotros podemos escapar de este plan. Dios nos creó, el es nuestro Padre, y nos ha dado capacidades innatas para desarrollar, pues tiene un propósito para nuestras vidas. Si todavía no lo notó, estoy hablando que hemos sido creados con un gen divino que va a funcionar mientras nos mantengamos fieles a él.

Nos dice también que podremos multiplicarnos, o sea dar vida de acuerdo a los que somos y ese potencial es hasta “llenar” la tierra. Lo que significa que es una medida abundante en extremo. Y lo más importante es que lo creado es para que nosotros lo podamos sojuzgar, gobernar. No, que lo logrado nos controle a nosotros, sino que seamos nosotros los que podamos gobernarlo.

Por lo que considero que el poder mantener la genética de Dios es la base de toda prosperidad; mental, física, emocional y material. Y ello solo se logra, siendo fiel a su Palabra. Pues sería muy triste, que siendo criaturas creadas por Dios y con todas las posibilidades dadas por Él, muchos de nosotros pusiéramos en riesgo esa genética espiritual.

No olvidemos que el camino, puede ser tan largo que nos produzca cansancio a veces, pero si lo andamos bien, le estaremos dando valor al mismo.

 

Tan largo es el camino para mal andarlo, que solo el que bien lo hace, sugiere el valor del cansancio que ha de provocar el caminarlo.

 

Dios le bendiga en este día especial en el que puede decidir hacer honor a lo recibido por su Creador,

Le amo entrañablemente en el amor incomparable de Nuestro Señor Jesucristo,

Profeta,

Graciela M.

El Verdadero equilibrio Espiritual

Arco irisEl Verdadero Equilibrio Espiritual

“Lo cotidiano y común nos roba lo extraordinario.

“8Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. 9Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros” (Fil 4:8-9).

Cuando hablamos de equilibrio, siempre pensamos en la manera de huir de las cosas que nos lo roban. Pero el Apóstol Pablo nos habla de añadir, no de restar. Es indudable, que a todos nos suceden cosas que nos roban por momentos el equilibrio. Si estamos pasando por un tiempo de alegría, puede llegar una noticia que nos quite la misma, o aparezca una enfermedad con la que tenemos que lidiar, o puede ser que algún ser querido atraviese una circunstancia dolorosa. Todo esto nos quita la paz, nos llena de ansiedad, por lo que el consejo sabio de Pablo nos viene a auxiliar. Como tratar con los imprevistos, o con esas circunstancias adversas que se aparentemente se perpetúan en nuestras vidas.

 

Si en medio de ello, podemos pensar como dice el Apóstol de Jesús, en algo bueno y virtuoso. Si tenemos fuerzas, sabiduría para ayudar en el problema. Si podemos estar agradecidos por todo lo que el Señor nos dio hasta este momento, si podemos confiar que saldremos como oro de la prueba, si las manos experimentadas de Dios, nos parecen suficientes para resolver el problema. Entonces, estamos pensando en lo que requiere alabanza y bondad, seguros de que el problema que tenemos por delante en el camino, no esta allí para vencernos o descorazonarnos, dejarnos sin fe, o quitarnos el gozo, sino todo lo contrario. Si a cada pensamiento de ansiedad,  podemos poner un pensamiento de confianza, de temor uno de fe, de enfermedad uno de salud, sin duda que el equilibrio volverá a nosotros, como el cause de un río que busca su fuente. ¡Si vamos a abandonarnos, hagámoslo en las manos de Dios, nunca en las de nuestro enemigo!

Le bendigo en esta hora y oro que el Señor supla toda necesidad, que en el nombre de Jesucristo reciba salud y paz.

Con mi amor en Cristo Jesús,

Profeta,

Graciela M.