La Lanza en la Pared (3)

Arco irisLa lanza en la pared. (3)

Cuando encontramos propósito, encontramos respaldo de Dios a otra dimensión.



8Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho, y dijo: A David dieron diez miles, y a mí miles; no le falta más que el re,ino. 9Y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David” (1 S 18:8-9).

El propósito de Dios nos hace diferentes y casi siempre producirá que los que adolecen del mismo nos envidien. Las lanzas vienen a nuestras incapacidades y limitaciones, por lo que debemos fortalecernos en Dios.

Las lanzas pueden tomar diferentes formas. Pueden ser las palabras elocuentes y suaves, como las de Sara dadas a Abraham para que se acueste con la sierva, equivocando el propósito. Las melosas y engañosas caricias de Dalila, logrando que Sansón rompa el pacto con su Dios perdiendo así el propósito para el que su madre, habiendo recibido la visita del ángel, lo crió. La incredulidad de José, que tuvo que recibir un sueño de advertencia de parte del Señor, para que no deje a María, la madre de nuestro Salvador. O que para suplir necesidades temporales, vendamos lo santo, como lo hizo Esaú por un plato de lentejas.

Si se ha sentido avergonzado, con pocas fuerzas, si el enemigo ha usado estrategias que le ha costado discernir, medite en la palabra que el Señor le ha dado y recobre fuerzas. Recuerde que todo lo que atente contra el propósito divino en su vida nunca puede provenir de Dios, pero por un tiempo el Señor aún en el lugar del propósito puede permitir una presión y persecución, solo para que ese propositito se consolide en nuestras vidas a través de la confianza que depositemos en Dios.

El atributo más grande de éxito es la capacidad de transformación.

El Señor le bendiga,

Pastora,

Graciela Meneguzzi