La Siembra y la Cosecha

La siembra y la cosecha

Nuestro enemigo solo existe para probar nuestras fuerzas

31 Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos. 32 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. 33 Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. 34 Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto.35 Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos” (Lc 6:31-35).

Deberíamos poder comprender que lo que el otro necesita es nuestro nivel de dar.

Aquí en este pasaje El Señor Jesús nos compara con los pecadores si damos esperando recibir, porque ellos hacen lo mismo. Pero si damos a quién no nos puede recompensar y amamos a quiénes no nos ama, eso sí tiene mérito.

Ahora, si nos preguntamos- ¿Cómo Dios es benigno con los ingratos y malos? Debemos comprender que esto sucede a través nuestro, cuando les damos sin que ellos lo esperen, eso les juzga.

Por esta razón es necesario que seamos misericordiosos como nos enseña la palabra, sabiendo que tener misericordia es hacerle bien al otro aunque no sea merecedor de ella, y demostrando así el carácter de Jesús en nosotros.

Hagamos algo hoy que muestre ese carácter de Dios en nosotros, seamos generosos con aquellos que no nos pueden recompensar, a los que estimamos que no se merecen lo que le ofrezcamos, y seguramente veremos la mano del Señor sobre nuestra vida. Un milagro del Señor en nuestras vidas, depende muchas veces del corazón generoso que demostremos tener para con nuestro prójimo. Dios sobre todas las cosas, bendice su naturaleza, …“busca el reino de Dios y su justicia, y lo demás te será añadido” (Mt 6:33). Dios añadirá la bendición a su naturaleza que encuentre en nosotros, la naturaleza de Dios es generosidad, cuanto más podamos manifestar en forma genuina esa naturaleza generosa del Señor, tanto más provisión sobrenatural en el área económica tendremos.

Dios le bendiga,

Profeta

Graciela Meneguzzi.