La importancia de la Obediencia en un cambio de Estación

Rosa roja La importancia de la Obediencia en un cambio de Estación.

Solo aquellos que pueden obedecer en medio de pruebas y desafíos, pueden entrar a un nuevo nivel o a una nueva estación en Dios.

La verdadera adoración surge de nuestra capacidad de obediencia.

“41 Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, 42 diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lc 22:41-42).

Jesús vino a hacer la voluntad del Padre, pero aún siendo el Hijo de Dios, estaba en guerra con su propia voluntad. De la misma manera, cuando nosotros estamos en nuestro Getsemaní que representa nuestro problema, nuestra necesidad, debemos rendir nuestra voluntad, hacer y decir como dijo Jesús “no se haga mi voluntad, sino la tuya”.

La verdadera batalla se gana dentro de nosotros mismos, en nuestro corazón. No cuando deseamos que las cosas se arreglen a nuestra manera, sino cuando aceptamos la forma, tiempo y manera de Dios. Allí realmente, es cuando salimos victoriosos de nuestro Getsemaní personal, y Dios entonces tiene el poder de promocionarnos delante de los demás.

Recordemos también, la oración que Jesús nos enseñó: “hágase tu voluntad”. Si somos capaces de orar “cerrada la puerta”, “en secreto”, en nuestro corazón, entonces le damos al Señor el poder de recompensarnos en público. Dios no solo oye nuestra oración, Él puede ver nuestro corazón, Él sabe porque oramos, para que, y con la intención que lo hacemos.

”6Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mt 6:6).

Es mi oración en este día, que Dios pueda ver en usted un corazón sincero, que pueda reconocerlo a Él más allá de lo que las personas puedan hacerle a usted, sea bueno o malo. Y que su corazón no sea modificado en ninguna forma. Nuestra mayor victoria será, que cuando el mal nos quiera afectar, nosotros podamos mantenernos enfocados al bien. No se deje engañar, el mal no está buscando afectar su familia, economía o ministerio, el está tratando de afectar su corazón, pues si obtiene este fin, lo demás será solo consecuencia de lo primero.

Aprendamos de lo que dijo un sabio: Lo malo que las personas me puedan hacer, no me afecta un mínimo más que lo bueno, pues tanto lo uno como lo otro no tiene ningún poder sobre mí, ni ejerce ninguna influencia sobre mi naturaleza sobrenatural en Dios.

Reciba mi amor en Cristo,

Graciela M.