¡Avívanos Señor!

¡Avívanos Señor!

“Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; No hay quien haga el bien” (Sal 14:1).

“Solo cuando estemos ardiendo con el fuego de Dios, la llama del pecado no arderá en nosotros”

¡Que lejos estamos de poder tener la necesidad de hacer el bien! Nuestra naturaleza siempre estará dispuesta más al mal que al bien. Y a no ser por el Espíritu Santo de Dios, jamás podríamos hacer lo bueno en nuestra propia capacidad.

Es la razón por la que necesitamos avivar el fuego de Dios en nuestras vidas, solo entonces seremos transformados en nuestra manera de pensar, vivir y hacer. Y por supuesto que esto tiene su recompensa, y es que todo el bien que hagamos nos vendrá como recompensa. Es la medida de Dios para bendecirnos.

Quiera el Espíritu Santo reposar sobre su vida en tan gran manera que la recompensa sea mayor cada día.

Dios le bendiga y prospere en todas las áreas,

Graciela M.