El poder cuando bajamos del Monte

     El fracaso tiene como base la negación a ser discipulado

Arco iris Jesús acababa de bajar del monte donde se transfiguró delante de los discípulos, Pedro, Jacobo y Juan, a quiénes el había llevado allí.

Al parecer los demás, aquellos que habían quedado al pie de la montaña no habían podido sacar el espíritu inmundo de aquél muchacho que estaba atormentado desde muy niño.

Solo cuando somos escogidos por el Señor para ir al monte experimentar la gloria de Jesús, es que podemos aspirar a ser la respuesta de aquellos que permanecen atormentados por el diablo.

Cuando nos quedamos al pie de la montaña, en medio de la gente, siendo parte de la multitud, es muy difícil que podamos serle útil al Maestro. Más bien el nos tendrá que decir: !Oh, generación incrédula! (v 19). Si no experimentamos una revelación más alta que el de estar al pie de la montaña oyendo las quejas y comentarios negativos de los que permaneciendo en el nivel de la necesidad, no están dispuestos a consagrarse para ser parte de la respuesta. Hay jerarquías pero esas jerarquías en Dios tiene el precio de despojo y santidad.

Que en este día, así como Jesús le dijo a aquél padre en necesidad, también podamos decir: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.  Mr. 9:14-28

Dios le bendiga!