Archivo | marzo 18, 2011

Poderosa Visión, Descubra lo Sobrenatural en el campo profético

Profecía es traer el Cielo a la tierra y comprometerse con la voluntad de Dios.

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Profecía, mucho más que palabras……

Un libro que le introducirá a una esfera sobrenatural. Nos comparte su experiencia de una visitación en la cual el Espíritu Santo permaneció sobre ella por el espacio de veintiún días.

Realmente una inspiración a todos aquellos que deseamos alcanzar cimas encumbradas de revelación del Señor y fluir en ella.

¡Realmente le inspirará!

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Esta entrada fue publicada el marzo 18, 2011, en Libros.

Desarrollando un espíritu de fe

Con prólogo del Dr. Horacio Latté.

Un cambio de carácter nos llevará invariablemente a una cambio de destino.  Con la fe funcional funcionamos en el reino, con la fe específica nos posicionamos en él.

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Cuando inicie la edición literaria de este libro, al leer el titulo, pensé: “más de lo mismo”. Comencé la lectura y casi instantáneamente viro ciento ochenta grados mi opinión.

Estaba, como usted ahora, ante un relato que no solo describe situaciones de vida y conceptos bíblicos, académicos o empíricos sobre la fe.

Estaba sumergiéndome en una historia de vida que tiene que ver con la Biblia, con la experiencia y sobre todo con el conocimiento de las cosas y de la Voluntad de Dios.

En sus otros libros la autora enseña, entre otras cosas, sobre el Ministerio del Profeta y el don de Profecía, a volver a la sencillez de una relación constante y profunda con Él o a experimentar lo sobrenatural de Dios; pero en este avanza aún más, va más allá.

Traspasa la enseñanza y lo ministra -como cara a cara- a aumentar su fe humana y comenzar a vivir y experimentar la verdadera fe de Dios. La que ella, por experiencia personal, sabe que es ilimitado el lugar donde lo puede llevar.

¿Qué clase de fe es la que en cada caso estoy ejerciendo?

Esta pregunta obtiene repuesta al conocer lo que Graciela Meneguzzi describe en este libro como fe funcional y fe especifica.

Desde el desarrollo de la importancia de la fe, pasando por la duda para que a través de “lo que es y lo que no es” entendamos la fe y la demostración de que la fe cuando actúa es efectiva, cada página nos guía, nos acerca, o mejor dicho: nos impulsa a desear esa calidad de fe que “mueve montañas”.

En todos los capítulos la Profeta Graciela Meneguzzi entrega una serie de frases, verdaderas claves, para llegar en el final a conocer la fe creadora que hará que Dios se manifieste con gran poder y mayor gloria a pesar de nuestras propias incapacidades.

Rev. Horacio Latté

Lo que te Alumbra y te Deslumbra

              Una vida de victoria a la Luz de Dios

!cid_B8EB0D3D-45AA-4686-AA39-CFA8B1252093Con prólogo de la Profeta Candy de Maá, Dallas, TX.

“Pero, por qué no soñar con la primavera que llega en medio de aromas y colores. Por qué no dejar que el sol personal con sus tenues rayos cargados de recuerdos alegres  se abra paso por estos nubarrones de la vida como en una fría tarde invernal. Por qué no cortar las riendas de la nostalgia que duele y en un voluntario y determinado giro llegar a las puertas de los sueños y dejarnos ilusionar por ellos.
Muchas cosas no pudieron salir como quisimos, pero seguramente muchas sí lo hicieron. Levantemos los ojos y dejemos que los dolientes párpados que otrora liberaron las amargas lágrimas por nuestras mejillas, hoy puedan dolerse también con los incipientes rayos del sol que atraviesan nuestra alma y nos llenan de la esperanza y la ilusión que abrigan los sueños. Se trata de sueños aún por cumplirse por una imperiosa necesidad que todos albergamos: seguir mirando al futuro con alegría, fe y esperanza.

Sí, solo se trata de mirar. De ver. De observar. De atesorar los sueños. De no dejarse amilanar. De creer. Creer en nosotros mismos, en el otro, en Dios. En fin, se trata de atravesar las negras y densas nubes de oscuridad con promesa de hastío y de frío, y en cambio, mirar con ojos nuevos y festivos lo que somos capaces de crear si todavía no lo está. No nos olvidemos que no se trata de ser. Ni el sol puede —y esto con todo lo que él es— por sí solo y solamente con ser.  Debemos perseverar. Perseverar en desear traspasar las densas nubes de nuestro hastío, del olvido del otro, del desamparo no compartido. Debemos enamorarnos del futuro, de lo que viene, de aquello que deseamos, y que de tanto desearlo, se materializa. Siempre está disponible ese sendero de luz que nos lleva a contemplar un nuevo amanecer en nuestra vida.
Dejemos que los rayos de luz del sol interior que es nuestra fe, penetrando en lo profundo de nuestro ser, se pose sobre nuestros anhelos más caros, y mediante ella, sea también provocado el nacimiento de lo que nos traerá las nuevas fuerzas de esperanza para un recomienzo de gozo y de placer. Porque la vida que no vivimos deja de ser vida, y para decir que la vivimos hemos de disfrutarla. “23Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible” (Mr 9:23).

La vida que no vivimos deja de ser vida, y para decir que la vivimos hemos de  disfrutarla. “

(Un párrafo del capítulo 7 de la 1 Parte)